Una solicitud de pago denominada en criptografía, emitida por un comerciante o proveedor de servicios a un cliente. Las facturas criptográficas reemplazan números de cuenta bancaria e instrucciones de transferencia bancaria con una dirección de billetera (o enlace de pago) y metadatos opcionales como monto, fecha límite y descripción.
Por qué importa para registro de dominios: las facturas criptográficas son el formato de pago nativo para registradores anónimos sin KYC. Sin intermediarios bancarios. Sin verificación AML. El pago se liquida en cadena o a través de un procesador custodio como BTCPay Server u OxaPay—tu elección. La factura en sí es solo datos; la blockchain es el recibo.
A diferencia de la facturación tradicional, las facturas criptográficas son seudónimas por defecto. Un pagador envía valor a una dirección; el receptor ve un ID de transacción, no un nombre o ID fiscal. Esto conviene a registradores blindados y sus clientes por igual: ninguna de las partes tiene que probar identidad para procesar la transacción.
Formatos comunes: una dirección estática, un enlace de pago (BIP70/BIP21), o un código QR. La aplicación de vencimiento y monto varía según el procesador de pago. Para renovaciones de dominios y registro inicial, las facturas criptográficas eliminan completamente la fricción bancaria y los cuellos de botella de cumplimiento.